Esta ensalada combina el alto valor nutritivo de la quinoa con la jugosidad de las gambas. Todo ello, envuelto en un aderezo fresco y aromático con toque asiáticos. Es un plato equilibrado, saciante y lleno de matices, ideal como comida o cena ligera.
Ingredientes (para 2 personas):
- 120 g de quinoa.
- 200g gambas peladas.
- 1 zanahoria.
- 1 pepino.
- 1 cebolleta o cebolla morada pequeña.
- 1 puñado de hojas de cilantro fresco.
- 2 cucharadas de aceite de sésamo tostado
- 3 cucharadas de salsa de soja baja en sal
- 1 cucharada de miel o sirope de agave
- 1 lima (zumo y ralladura)
- 1 diente de ajo picado muy fino
- 1 trozo pequeño de jengibre fresco (unos 2 cm), rallado
- 1 cucharadita de semillas de sésamo tostadas
- Sal y pimienta al gusto
Para comenzar, lavamos la quinoa bajo agua fría hasta que el agua salga clara. Luego, cocinamos en una olla con el doble de agua y una pizca de sal durante unos 12-15 minutos. Una vez cocida, la dejamos reposar tapada para que quede suelta y esponjosa.
Mientras tanto, preparamos las verduras cortando la zanahoria en tiras finas, el pepino y el pimiento en bastones, y la cebolleta en rodajas delgadas. Lavamos bien el cilantro y lo picamos finamente para tenerlo listo al momento de mezclar.
En una sartén con un poco de aceite de sésamo, salteamos las gambas con sal y pimienta durante unos minutos, hasta que estén rosadas y completamente cocidas. Por otro lado, preparamos el aderezo en un bol pequeño mezclando el aceite de sésamo restante, la salsa de soja, la miel, el zumo y la ralladura de lima, el ajo y el jengibre rallado, removiendo bien hasta integrar todos los ingredientes.
Finalmente, en un bol grande combinamos la quinoa, las verduras y las gambas. Añadimos el aderezo y mezclamos bien para que todos los ingredientes se impregnen de sabor. Justo antes de servir, espolvoreamos las semillas de sésamo y las hierbas frescas por encima, aportando un toque de frescura y aroma.