Recetas

Hojaldre de bonito y champiñones

Este hojaldre abierto combina la suavidad del bonito con el sabor terroso de los champiñones y la cremosidad de una bechamel casera, todo sobre una base crujiente de masa hojaldrada. Es un plato que recuerda a una empanada, pero con la ventaja de que no se cubre, lo que permite que los ingredientes se vean y conserven una textura más jugosa y atractiva. Ideal como entrante vistoso o plato principal acompañado de una ensalada fresca.

Ingredientes (para 2-3 personas)

  • 1 lámina de hojaldre rectangular.
  • 200 g de champiñones frescos.
  • 150 g de bonito en conserva (en aceite o al natural, escurrido).
  • 30 g de mantequilla.
  • 30 g de harina de trigo.
  • 300 ml de leche entera.
  • 1 cebolla pequeña.
  • 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra.
  • Sal y pimienta al gusto.
  • Nuez moscada.
  • 1 huevo batido (para pintar el hojaldre).
  • Queso rallado suave (opcional, para gratinar).

Comenzamos precalentando el horno a 200 °C con calor arriba y abajo. Extendemos la lámina de hojaldre sobre una bandeja de horno forrada con papel sulfurizado y la pinchamos suavemente con un tenedor para evitar que suba demasiado en el centro, dejando un borde sin pinchar para que se eleve y forme un marco natural.

Mientras tanto, picamos la cebolla muy fina y sofreímos en una sartén con el aceite de oliva hasta que esté transparente. Añadimos los champiñones limpios y laminados y los salteamos a fuego medio-alto hasta que pierdan el agua y tomen un tono dorado.

Para la bechamel, derretimos la mantequilla en un cazo, añadimos la harina y removemos durante un par de minutos para que pierda el sabor a crudo. Incorporamos poco a poco la leche caliente sin dejar de remover hasta obtener una crema suave y sin grumos. Sazonamos con sal, pimienta y nuez moscada al gusto, y dejamos espesar ligeramente para que no quede demasiado líquida.

Mezclamos el bonito desmenuzado con los champiñones y parte de la bechamel, reservando un poco de esta última para cubrir. Repartimos esta mezcla sobre el centro del hojaldre sin llegar a los bordes. Cubrimos con la bechamel restante y, si se desea, espolvoreamos un poco de queso rallado para darle un toque gratinado.

Con el hojaldre ya montado, pincelamos los bordes con huevo batido para conseguir un acabado dorado y brillante. Horneamos durante unos 20-25 minutos, hasta que el hojaldre esté crujiente y bien dorado y la superficie ligeramente gratinada. Una vez fuera del horno, se deja reposar unos minutos antes de cortar y servimos para que los sabores se asienten.