Recetas

Pastel de requesón

Este pastel de requesón con miel y jengibre es un postre de los de toda la vida, con una textura increíblemente cremosa y un sabor suave que enamora. Hemos querido darle un toque especial y sofisticado con un baño de miel aromatizada con jengibre fresco, que realza su sabor y lo convierte en una opción elegante para cualquier ocasión. Es una receta sencilla, con pocos ingredientes, pero con un resultado espectacular que hará las delicias de todos.

Ingredientes
500g de requesón.
2 sobres de cuajada en polvo.
40 g de azúcar.
200ml de nata para montar.
350 ml de leche entera.
1 cucharada de miel de flores.
Jengibre.
Albahaca fresca.

La elaboración es muy sencilla. En un cuenco grande y hondo, coloca el requesón, la nata, el azúcar y la cuajada en polvo. Con una batidora, bate todos los ingredientes hasta que estén perfectamente integrados y no queden grumos del requesón, obteniendo una mezcla homogénea y cremosa.
A continuación, vierte la leche entera y vuelve a batir hasta que se integre por completo, momento en el que verás que la mezcla se vuelve más líquida, lo cual es totalmente normal. Vierte entonces todo el contenido en un molde apto para horno, si no es de silicona, te recomendamos engrasarlo ligeramente con mantequilla o forrar la base con papel de horno para asegurarte de que desmolda perfectamente.
Hornea a 180 grados, con el horno precalentado, durante aproximadamente 35 o 40 minutos, o hasta que la superficie esté dorada y al insertar un palillo en el centro, este salga limpio o con muy pocas migajas pegadas. Es importante dejar que se enfríe completamente antes de desmoldar, ya que el pastel se asentará al enfriar.
Mientras tanto, puedes preparar la cobertura: pela el trozo de jengibre fresco raspando la piel con una cuchara, que es la forma más fácil, y luego rállalo finamente. En un cuenco pequeño, mezcla la miel con el jengibre rallado y remueve bien para que los sabores se combinen.
En el momento de servir, corta una porción generosa del pastel ya desmoldado, báñala con esta miel de jengibre y decora con unas hojitas frescas de albahaca o menta.
El contraste entre la cremosidad fría del pastel y el toque cálido y picante de la miel crea una experiencia deliciosa que combina lo tradicional con un giro original.